Mal de ojo
Considerada por algunos una superstición y por otros una psicopatología, el consenso popular contemporáneo acerca del “mal de ojo” es que se trata de un fenómeno socio-cultural directamente relacionado con la envidia y el acto de transmitir el mal con el poder de la mirada. El ojo que desea malamente para sí lo que ve en otro ser, posa sobre este –vulnerable al momento del contacto visual– su mala voluntad. Los efectos de esta “maldición” en la persona aojada se manifiestan como una “mala racha”, la cual puede ir desde sentir agotamiento físico y mental extremo, hasta sufrir traiciones inesperadas o accidentes. Desde las culturas mesopotámica y sumeria, hasta nuestra contemporaneidad distópica, y desde el mediterráneo hasta América y Oceanía, pasando por África y Europa, los remedios y estrategias de protección para contrarrestar los efectos del aojamiento, incluyen: oraciones, rituales, talismanes, cocciones y recetas para realizar “limpias” o extracción de la malatía.

La exposición Mal de ojo reúne la más reciente producción de Juan Carlos León, quien tras una “racha de mala suerte” se dio a la tarea de recuperar la emoción de su proceso de trabajo per se y así reconstruirse física, emocional y de manera artística. Exploró entonces diversas posibilidades creativas para generar nuevos conocimientos y representaciones simbólicas sobre el uso de las plantas y su condición fenomenológica: como ornamento, como símbolo, como objeto de deseo y como medicina. Como resultado del cruce y contaminación orgánicos entre su práctica artística y su experiencia herbolaria y animista personal, las piezas que conforman este cuerpo de obra proponen la reinterpretación


de ceremonias y fórmulas preexistentes para la creación de una propia ritualidad protectora. Dibujo, escultura e instalación dan forma a este bioma artificial de semillas, amuletos y portales: “obras botánicas” y “amuletos de protección” como una vía de inmersión profunda al universo vegetal y sus muy variadas posibilidades sanadoras. Tras desentrañar y celebrar los secretos de ciertas especies y combinaciones de plantas, desde lo molecular y lo microscópico, hasta las diversas cosmovisiones y las conexiones que hacen posibles los ritos y el mundo mágico, el artista nos invita a reflexionar sobre nuestra conexión con lo que nos rodea y sus efectos en nuestra salud física y mental.

Más que ofrecernos una visión victimista o pesimista, Mal de ojo nos invita a atestiguar la materialización de un proceso, y vía probale, de sanación y fortaleza. Un deseo de bienestar común y amabilidad mutua para la celebración de las bio-ritualidades y las cosmovisiones pluriversales. La piezas, entre joya y ornamento, nos recuerdan que los objetos y la materia pueden tener una vida en la creencia a partir de otorgarles ciertas cualidades, como cápsulas contenedoras no solo de imágenes, sino de una energía o un don otorgado por quien las produce. Espejos para reconocernos y reconocer otros mundos, y reafirmar, al atravesarlos, nuestra frágil pero barroca coexistencia en un universo tejido por múltiples saberes y espiritualidades.

Mal de ojo como propuesta expositiva es el reflejo del alma y la luz del cuerpo, cuando el ojo es bueno, el resto de cuerpo está lleno de luz.

Curaduría: Tania Ragasol

Mal de ojo
Juan Carlos León

Curaduría Tania Ragasol
Galería LaNao